Es
la adaptación japonesa de la palabra «animación». Su uso
por parte del público extranjero para referirse a la animación concretamente
japonesa, ha terminado por convertirla popularmente en un término que
identifica a la animación de procedencia japonesa.
En sus inicios, alrededor de 1910, la animación japonesa
recibe el nombre de senga eiga (literalmente “películas de
líneas dibujadas”), más tarde se conocerá con el término Doga ("imágenes
en movimiento") y, finalmente, sobre 1960 pasará a llamarse animeeshon (originalmente,
アニメーション[animēshon].
De ahí que se abrevie a «anime» (アニメ).
Por otra parte se cree que es una palabra de origen francés. El anime es
un medio de gran expansión en Japón, siendo al mismo tiempo un producto de
entretenimiento comercial y cultural, lo que ha ocasionado un fenómeno cultural
en masas populares y una forma de arte tecnológico. Es potencialmente
dirigido a todos los públicos, desde niños, adolescentes, adultos, hasta
especializaciones de clasificación esencialmente tomada de la existente para el
"manga"
(historieta japonesa), con clases base diseñadas para especificaciones socio-demográficos tales
como empleados, amas de casa, estudiantes, etc. Por lo tanto, pueden hacer
frente a los sujetos, temas y géneros tan diversos como el amor, aventura, ciencia ficción, cuentos
infantiles, literatura, deportes, horror, fantasía, comedia y
muchos otros.